Primero los guardaba en sobres.
Cuando fueron muchos,
busqué una caja de zapatos
y los ordené por fechas.
Después fueron necesarios
esos Canastos
que se usan para mudanzas.
Al fin
contraté un flete
porque ya nada
entraba en casa.
Cuando te lleguen,
me pregunto...
¿qué harás con tantos besos?
(c) 2006
Bueno, terminé mudado. Ya hay otros inquilinos donde vivia. No me acompañó el fantasma que por la noche fumaba en el baño.
Este texto no tiene nada que ver con esa mudanza. Es de esos textos que se escriben de corrido. Sencillos y contundentes, que ya estan terminados antes de escribir la primera palabra.
En cuanto a los besos... me los tuve que guardar. No me pasaron la dirección donde enviarlos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)