Oficio.

Eligiendo palabras
marco mandala en el barro
-tierra, sangre, alfabeto, llanto-

Evocando palabras
recreo la leyenda
de aquel beso despojado
que se convirtió en juglar.

Soñando en palabras
despierto ante un envuelto
en cartón, madrugada
y papeles de diarios..

Pero...
aunque me repita eligiendo
me desboque evocando
me desvele soñando
no son
Verdad
las palabras

Son apenas.


Pinté un retrato oscuro que luego tapé con otro colorido. Dos retratos en un mismo espacio. En aquel tiempo debajo de la torre más alta del Noroeste Argentino tenía yo mi celda. Allá también escribí “Verdad”. Se lo dediqué a seis compañeros que compartieron conmigo aquellos años. Seis que nombro en tres. No porque sean dos caras de una misma persona, sino las dos personas de un mismo semblante.
La versión “Malversa” dejó la pretensión de creerse capaz de la Verdad. No se si soy digno de ella. No se si ella es singular, si solo es una. No pretendo ver su rostro, sus rostros, sino mostrar el mío. Mi “oficio” es sincerarme.




Primera versión.

Verdad.

( a mis hermanos Rubén Miguel, Carlos Andrés y Marcos Manuel)

eligiendo palabras
recreo lo más naranja de un otoño opaco
mientras me bronceo tendido al verano

evocando palabras
soy naciente del río caudaloso
que nos transporta, compañero
hasta la revolución, la libertad.

Soñando en palabras
Tropiezo insomnemente con los chicos de la calle
De la nadie
Puta que no aprendió a amar.

Pero aunque me repita eligiendo
Me desboque evocando
Me desvele soñando
Miles de palabras no sustituyen la verdad.

Ella,
Incorruptible y valiente
Estrecha
No te admite dilatados.
Entras, o no existís hermano.

San Diego de Alcalá, 6 de febrero de 1993.

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Almagro, Buenos Aires, Argentina