D U L Z U R A


Del panal
de la tristeza
he logrado
mi dulzura

Seductor
no de hombres
no de hembras

Seductor
no del corazón,
de su herida.

Seductor del oculto
en quien amar
es partir
es dejar
es quedar partido.

Exquisitez
de lo amargo

Narración
de sutilezas
leídas
en la hojarasca.

Dulce,
al fin
como el caer mustio
como el yacer seco
en la senda de otoño.

No
son
palabras

sino
retazos

que
se
le
caen
al
alma

la poesía

R E I N I C I O


Con los pies encimados
de las cruzadas piernas.

Como atravesados los dos
por un solo clavo.

En posición fetal.

Con los dedos cruzados
de los brazos en cruz.

Así, cada mañana
me reinicio en el desamparo.

© 2006

Algunos tienen el alma vertebrada. Yo necesito caparazón. A veces me siento sumergido -piedra al agua- sin llegarme humedad a los tuétanos.
Agradezco el desamparo que me tocó en suerte. Agradezco mi vida.
En ella me han encontrado cireneos que me hacen posible. Generosidad al por mayor. Los que hicieron tanto por mí. Los que traspasaron mi caparazón para concederme un gajo de su propio corazón.
Paula Peyre, la amistad más importante que tengo. Fabio Tamisari, que me sostuvo durante tantos años, que me sacó –no de la noche, de la ceguera. Martha y Jorge Brugnoli: tan oportunos. Graciela Spinoza: que arriesgó su empleo por calmarle a mi madre el dolor. Rolando Brites, que desde la infancia me alentó en la vida. Ramiro el Grande, que me rescató de las garras de la muerte. Ellos son los justos.
Los nombro y son mantra. Conjuro contra lo que no quiero ser. Maitines de gratitud.

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Almagro, Buenos Aires, Argentina